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En un pueblo llamado Von Hill, hay un grupo de chicas —Amber, Victoria, Jillian, Diana y Carolina— en el cual todos quieren estar. Los hombres se derriten por ellas, y las chicas las envidian a morir. Pero una noche de verano las cosas cambian. Amber, la líder, desaparece repentinamente, dejando a sus cuatro mejores amigas expuestas a un mundo que conoce todas y cada de sus Bellas Mentiras.

Secretos y MentirasEdit

Amber HawkinsEdit

  • Sabía los secretos de todos.
  • Manipulaba a su familia.
  • Sabía lo de Jill y Ryan, la confusión de Caro y la verdad sobre Victoria.

Jillian DobensEdit

  • Tenía una relación secreta con Ryan Moors.
  • Pasó de séptimo grado gracias a varias trampas.

Carolina PassmiEdit

  • Es lesbiana.
  • Ama a Amber en realidad.

Diana PingletonEdit

La Desaparición de AmberEdit

Era una tarde fría para ser verano. Las hojas de los árboles se movían con el viento, las nubes grises anunciaban la lluvia, los estudiantes disfrutaban de su descanso, y Amber Hawkins tenía una discusión con su madre, Kristin.

"¡Pero ya he crecido mamá!"

"Mi respuesta es no Amber, súperalo"

Al no conseguir lo que quería, la chica de tan solo catorce años utilizó la misma tecnica que anteriormente: Dejar de respirar. Pasaron unos cuantos segundos, y a Kristin parecía no importarle. Lágrimas brotaron de los ojos de la rubia de ojos azules, pero su madre le había negado el permiso y no había discusión.

El color de su cara cambió. Se tornaba roja, y luego amarillenta, y un poco azul. La adolescente miraba fijamente a su madre mientras la desesperación se la tragaba viva. Kristin le pidió que dejara de hacer tal acto tan ridículo, pero su hija no la escucharía hasta que aceptara su petición.

"¡Amber! ¡Respira!" Los gritos de la Sr. Hawkins no funcionaban. Su hija comenzó a parpadear repetidamente, se estaba asfixiando. "¡Está bien! ¡Vé a la maldita fiesta!"

Después de haber escuchado lo que quería, Amber respiró. Agradeció a su madre y se fue a cambiar para asistir a la fiesta de Diana.

Mientras tanto, en la casa de los Dobens todo estaba en paz, Franklin veía a su hija Rachel tocar una melodía compuesta por Bethoven en el piano, y a la vez veía a su esposa Nancy regar el jardín. La única que hacía falta ahí era Jill.

Franklin y Nancy pensaban que su hija mayor estaba con el Decatlón Académico, pero no. Su hija estaba con su novio secreto Ryan Moors. Considerado como uno de los más peligrosos del pueblo, los señores Dobens no aceptaban a Ryan en la mínima manera. Era como el diablo encarnado para ellos.

Sin embargo eso no separó al chico malo de la chica buena. Ambos estaban claramente enamorados, y nada los pararía. Nada, excepto Amber.

"Eres lo mejor que me ha pasado" le dijo Ryan a Jillian mientras la miraba directamente a los ojos. Ambos estaban sentados en la sala de los Moors, su única luz era la chimenea romántica que se encontraba frente a la pareja.

"Lo mejor que me ha pasado ha sido besarte..." contestó Jillian y ambos se besaron.

"¿Cuándo diremos la verdad?" preguntó Ryan.

"Cuando los demás estén listos para saberla..." dijo su novia sin saber que Amber se encontraba detrás de ellos.

"Amber, ¿qué estás haciendo aquí?" preguntó Ryan.

"Supuse que estarías solo... Pero veo que estabas mal acompañado. ¿Porqué nunca me lo dijiste Jill?"

"No puedo explicarlo... Por favor, déjanos solos"

"Cállate"

"¡No le hables así!" le gritó Ryan a Amber.

"¿Oh si no qué?" La rubia intimidó al 'asesino' de Von Hill. "Creo que te veo en la fiesta Jill... Si es que tus papás te dejan ir después de saber que te acuestas con Moors"

"Amber..."

"Adiós"

Jillian Dobens estaba destrozada. La separarían de su novio por culpa de su mejor amiga. No era la primera vez por la cual ella sufria gracias a Amber, pero había sido la peor vez de todas,

Por otro lado, las porristas terminaban su práctica, y lo que significaba que Carolina volvería justo para cenar e irse a la piyamada. Sin embargo, en los vestíbulos, tuvo una confrontación con Samara Nelson, una chica a la cual Caro le arrebató el puesto.

"Mira Passmi, tal vez ganaste la batalla, pero no la guerra perra"

"Samara, súperalo, gané"

En ese momento, la líder del equipo iba a recibir un puñetazo, pero Amber interfirió justo a tiempo. Amenazó a Samara, abrazó a Carolina y espero a que estuvieran solas para preguntarle: "¿Estás bien?"

"Si... Gracias"

"Sabes, no te entiendo Caro. ¿Qué pasó con tus confesiones de hace un día? ¿Qué pasó con el beso?"

"¡Amber!" Carolina se enfureció. "Ya no quiero tocar el tema más... No soy les—"

Amber la calló con un beso en los labios.

"Yo puedo mantener tu secreto, si haces algunas cosas por mí" dijo la reina de la escuela y se fue. Dejando a Carolina sola y confundida. ¿Era lesbiana, bisexual o heterosexual? No importaba la respuesta, pues Carolina ya tenía novio, y no cualquier tipo, Dylan O'Connors, el chico más cotizado de la Secundaria.

Dylan amaba a Caro con todo su ser, pero, ¿Caro lo amaba a él, ó amaba a su mejor amiga Amber?

Mientras tanto, Diana Pingleton se preparaba para su piyamada. Ella había planeado el evento por meses, y aunque dudaba de sus invitadas estaba dispuesta a divertirse. Con el mejor promedio, Diana era considerada la más inteligente de toda la escuela. Esto se confirmó en una olimpiada de conocimientos el año pasado, donde Diana ganó sorpresivamente para todos.

El lugar donde las chicas pasarían la noche sería en el granero de la familia Pingleton, el cual había sido arreglado por Amanda, la madre, y Joshua, el papá.

Globos morados y rosas, con listones dorados colgados desde abajo, una gran mesa con una variedad enorme de comida, snacks y bebidas. Una televisión de 3 metros de alto y 5 de ancho. Cinco bolsas para dormir, y un bonche de películas de terror junto con el juego de mesa "Clue". Eso era lo que había adentro del granero.

Diana salió de bañarse cuando llegó su hermano, Alex, para burlarse de ella una vez más.

"¿Quienes vienen?" preguntó el chico de 17 años.

"Mis amigas"

"¿Cuáles?" dijo y soltó una carcajada burlona y grosera.

"¡Cállate y déjame en paz!"